Las mujeres ganan terreno en el mundo del vino

Noticias 20 de marzo de 2018
Cada vez más las mujeres que ocupan puestos de liderazgo
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Como en pocas actividades, en la vitivinicultura son cada vez más las mujeres que ocupan puestos de liderazgo. Enólogas, agrónomas, bodegueras y sommeliers, estas son las mujeres más relevantes de la industria vínica local.

A primera vista, la vitivinicultura ha sido siempre una actividad de varones. Al menos así lo hacen parecer las labores que deben llevarse a cabo en viñedos y bodega. Sin embargo, si se hace zoom sobre cada una de estas tareas más de uno se sorprendería al ver cuántas mujeres están involucradas en la elaboración del vino. Basta repasar los capítulos más importantes de la historia universal de la vitivinicultura para encontrarse con verdaderas heroínas del viñedo que no solo perfeccionaron su elaboración sino que también pusieron el cuerpo por esta industria en los momentos más complicados.

En nuestro país la referente una referente es Susana Balbo, primera enóloga argentina que construyó su carrera a lo largo de los últimos treinta años rodeada de los mejores winemakers del país. Durante sus años como profesional trabajó en Salta, luego regresó a su Mendoza natal para sumarse al equipo de Catena Zapata hasta que decidió iniciar su propia bodega. En paralelo se convirtió en consultora de diversos proyectos y en una empresaria muy influyente que llegó a presidir Wines of Argentina.

La generación que le siguió a Balbo la encarnaron Gabriela Celeste, mano derecha de reconocido Michel Rolland, Gabriela Marchiori, socia fundadora de Viña Cobos junto a Paul Hobbs y Estela Perineti, enóloga de Bodegas Esmeralda y proyectos de la familia Catena.

De algún modo, estas cuatro damas sirvieron de ejemplo a muchas otras mujeres que hoy se desempeñan en las principales bodegas del país y a diario toman decisiones que luego se traducen en grandes vinos.


La generación dorada


Hacer una listado de las mujeres más influyentes de nuestra vitivinicultura sería injusto ya que son varias las enólogas y agrónomas encargadas del futuro de esta industria. Pero sí corresponde destacar que hoy su rol es más visible que nunca así como también la demanda de su expertise por parte de las bodegas.


Por ejemplo, Alta Vista, la gran bodega de Chacras de Coria desde hace unos años confía los frutos para sus vinos de alta gama a Pamela Alonso al igual que Trivento lo hace con Victoria Prandina y Bodega Séptima con Paula Borgo. Tres apellidos que empujan la reputación no solo de estas bodegas sino también de grandes vinos locales.

Un caso singular es el de Andrea Muffato, winemaker que se impone en la industria local a fuerza de vinos curiosos e innovadores desde su proyecto Gen del Alma que dirige junto a su marido Gerardo Michelini.

Hoy a todas ellas se le suma un avanzada de jóvenes enólogas como Laura Principiano de Zuccardi, Valeria Antolin de Piattelli y Carola Tizio para las bodegas Sottano y Vicentín. Por su parte, desde 2015, María Julia Halupczok está al frente de Finca Sophenia mientras que Laura Mulet se encarga de los espumosos de Cruzat junto al mítico Pedro Rosell.

Un caso muy particular es el del grupo Peñaflor donde existe una especie de semillero de winemakers a cargo de Daniel Pi y Sergio Casé que hoy es liderado por las enólogas Victoria Flores, Carolina Cristofani y Alejandra Riofrio.

Embajadoras de lujo


Promover nuestros vinos en el mundo no es tarea fácil. Si bien Argentina es el quinto productor mundial, aun es un origen novedoso y hasta exótico en otras latitudes donde los vinos europeos nos llevan años de ventaja. Sin embargo, a diario, cientos de argentinos hacen patria por el mundo con alguna botella en mano. Entre quienes se ocupan de dar a conocer las virtudes de nuestros vinos y terruños tanto a consumidores como a expertos son dos mujeres las piezas más importantes: Paz Levinson y Laura Catena.

Paz Levinson, o Paz a secas como se la conoce en el ámbito vínico es una estrella en ascenso en el mundo de la sommelierie desde que obtuvo su primer título nacional en 2010 como Mejor Sommelier de las Américas en 2014 y el cuarto puesto en el mundial de 2016. Instalada en París, sus días transcurren entre restaurantes y seminarios de vinos argentinos que pueden llevarla desde Suecia hasta Nueva York en una misma semana.

Por su lado, la directora de la bodega Catena Zapata inició este camino de divulgación de nuestra cultura vitivinícola al poco tiempo de radicarse en San Francisco, Estados Unidos, con su esposo e hijos donde trabaja en el rubro de la medicina. Así y todo, se hace tiempo para recorrer el mundo y codearse con la crema y nata de la industria con un Malbec argentino en mano o alguno de sus libros, el más reciente Oro en los viñedos.

Fuente: La Nacion