El mercado externo, una gran oportunidad para los vinos

Noticias 14 de marzo de 2018
Un informe del Observatorio Vitivinícola proyecta que la vendimia de este año va a superar la de 2017 y adelanta que cayó la producción en los líderes mundiales.
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Un informe del Observatorio Vitivinícola Argentino indica que hay buenas perspectivas para la cadena que produce vinos, sobre todo en el mercado externo. “Venimos de dos vendimias muy buenas en calidad pero extremadamente bajas en volumen, que como se ha repetido muchas veces, las podemos registrar entre las más bajas de los últimos 60 años”, indicó la entidad.

En esta línea se proyecta que la cosecha de este año será superior a la de 2017. Un dato importante es que las heladas no fueron generalizadas, a pesar de que afectaron algunas zonas puntuales, como el norte de Mendoza y el sur de San Juan. Los expertos del observatorio advierten que todavía falta esperar lo que pueda afectar el granizo, pero insisten en que lo más probable es que el volumen cosechado se incremente este año.

“En un escenario conservador, se estima que un aumento de la producción de uva del 15% significaría pasar de 1.900 millones de kilos para vinificar en el 2017 a 2.200 millones en 2018”, precisa el informe del observatorio.

Recuperar mercados es el gran desafío de la vitivinicultura argentina, ya que en el 2017 prácticamente todas las categorías de productos vínicos (vino y jugo de uva) disminuyeron sus ventas en volumen.

La venta de vino en el mercado interno cayó 5% entre 2017 y 2016; y las exportaciones de vino embotellado disminuyeron en el mismo valor y se registraron algunas caídas estrepitosas como la del vino a granel y el jugo de uva al exterior del 40%, aproximadamente, en cada producto. Estas caídas reafirman los resultados negativos del año anterior, ya que en 2016 también se advirtieron bajas en los despachos y exportaciones.

Por eso en el 2018, con estabilidad de precios tanto a nivel macro –reducción de la inflación y una mejora del tipo de cambio real– y estabilidad micro (esto implica precios de uvas y vinos razonables), es de esperar que los vinos y jugos concentrados de Argentina sean competitivos en precios y la caída, al menos, se detenga.

¿Qué es un precio razonable? Datos de la empresa Scentia de fines de 2017 mostraban que los precios de vinos básicos y cervezas estaban cercanos. La relación precio tetra brik respecto a precio de cerveza era cercana al 0,8/0,9, mientras que en 2015 la relación era 0,6, lo que indica que posiblemente la relación próxima a uno sea la de precios razonables.

La información de precios de uvas también muestra datos interesantes. “Cuando deflactamos el precio de las uvas tintas y rosadas vemos que difícilmente los precios de la materia prima sean la próxima temporada, en términos reales, mayores a los del último año, ya que éstos se encuentran entre los más altos del período”, plantea el informe.

La escasez hizo lo suyo en 2016/2017 y la abundancia puso su parte en 2014/2015 con precios planchados. Desde el observatorio recuerdan que las oscilaciones bruscas en los precios no le sirven ni al productor, ni al bodeguero ni al consumidor.

Junto con la estabilidad de precios, es probable que aparezcan oportunidades en el mundo por menores disponibilidades de vino de los competidores, pero esta es una tendencia que habrá que seguir de cerca los próximos meses para ver si se confirma.

Como se explicó, la situación del jugo de uva y el vino a granel es crítica. “En una serie de 17 años, las ventas del último año son prácticamente las más bajas del período, lo que nos induce a pensar nuevamente lo difícil que puede ser vender en 2018 menos de lo que vendimos en 2017”, anticipan los especialistas del observatorio.

A comienzos de este año el Instituto de Vitivinicultura indicó que el stock de vino blanco, a finales de mayo, será de aproximadamente 5,5 meses. “Esto implica que al liberar los vinos de la cosecha 2018 contaremos con un stock de la cosecha anterior de poco más de cinco meses de despacho, lo que traducido en litros significaría unos 160 millones. En el caso del vino tinto, las existencias son de 7 meses (unos 400 millones de litros)”, asegura el informe.

Los seis meses de vino de reserva con los que contaría la vitivinicultura argentina al cierre del ciclo productivo 2017/2018 es una cantidad adecuada y suficiente para atender la demanda y cualquier vicisitud externa que se presente, según los cálculos del observatorio.

En relación con el mercado externo, la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) informó que la producción mundial de vino sufrió en 2017 la peor caída en 50 años, debido principalmente a la disminución de los tres principales productores de vino del mundo: España, Francia e Italia, que producen 1 de cada 2 litros del vino que se consume en el planeta.

Según la OIV, la cosecha en Francia en 2017 fue 19% menor a la de 2016 y en algunas zonas, como en Bordeaux, la disminución sería del 40%, según fuentes privadas. En España, la baja estimada es del 15% (unos 600 millones de litros de vino menos) y en Italia la caída porcentual es todavía más brusca llegando al 23%. “Entre los tres países la disminución es de 2.800 millones de litros en un año”, precisa el informe, que recuerda que la elaboración de vino promedio anual de Argentina es de 1.400 millones de litros.

Este contexto externo representa una oportunidad para la cadena vitivinícola argentina, pero hay que tener en cuenta que los grandes países productores suelen contar con importantes stocks de vinos, que les permiten atenuar estas crisis productivas.

Fuente: Clarin