Advierten cambios en tendencias de consumo de vino

Los compradores de vinos de Estados Unidos se inclinan por los envases más chicos, menos contaminantes y que permiten una buena conservación
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Según un informe de Rabobank, publicado por el Observatorio Vitivinícola Argentino, el consumidor de bebidas alcohólicas se está volviendo más educado y “próspero”, lo que está afectando lo que consume, cómo lo consume y adónde lo consume, alterando el contexto competitivo al que se enfrentan las empresas de bebidas hoy.

El estudio hace referencia a lo que ocurre en el mercado de Estados Unidos, uno de los principales destinos del sector vitivinícola argentino. Según el informe, la dinámica cambiante de los consumidores está impulsando una demanda creciente de formatos de envases alternativos para el vino.

La tradicional botella de 750 ml es el formato dominante, que representa el 50% de los vinos vendidos, mientras que un 30% de los vinos se venden en formatos de vidrio de más de 750 ml.

La botella de vino tradicional es parte de la identidad y del status del vino, pero en el mercado actual también presenta varios inconvenientes. En primer lugar la misma contiene cinco porciones de un producto que comienza a deteriorarse una vez que se abre el envase.

En un momento en que el tamaño del hogar estadounidense promedio se está reduciendo y los consumidores generalmente buscan beber “menos, pero mejor”, los consumidores a menudo tienen que pensar dos veces antes de abrir o no una botella, sabiendo que gran parte de ella irá a la basura.

Las tasas de crecimiento de formatos alternativos dejan en evidencia las deficiencias del formato de 750 ml. Datos de Nielsen muestran que en 2016, mientras que el valor de las ventas totales de vino en el canal off-trade crecieron un 5,6%, el vino en tetra pack creció un 21%, el bag in box de 3 litros creció un 13% y el vino en lata creció un 100%.

Los formatos alternativos que resuelven el problema de los residuos (o preservan la calidad) están creciendo rápidamente, pero siguen siendo un porcentaje relativamente pequeño de las ventas totales de vino.

Una limitación clave para estos formatos es que carecen de la imagen premium de la botella de vidrio tradicional. Muchos propietarios de marcas son reacios a poner vinos premium en un bag in box o en una lata por temor a degradar el valor de la marca a los ojos del consumidor.

Ante la búsqueda de envases alternativos los fabricantes de vidrio también han proporcionado otras opciones como las botellas de 187 ml y de 375 ml. Si bien el formato de 375 ml representa una parte muy pequeña del mercado, los datos recientes de Nielsen sugieren que este formato también está creciendo a tasas de 2 dígitos (22%).

En síntesis, la búsqueda de alternativas a la botella tradicional de 750 ml puede crear nuevas oportunidades de crecimiento para la industria vitivinícola. Las bodegas deben continuar explorando formatos alternativos hasta que se encuentre el Santo Grial: un formato de empaque para una “porción” premium y con un costo razonable para cumplir con las preferencias.

Fuente: Los Andes

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