Tres degustaciones fáciles de hacer en casa

Vinos 04 de junio de 2017
Comparar vinos es la base del conocimiento. Sin embargo, a la hora de adquirir un producto hay que saber qué elegir y cómo hacerlo.
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Oler el vino, saborearlo y comprenderlo parece algo reservado para una élite de especialistas. Nada más lejos de la realidad. Pero siempre pasa lo mismo: acostumbrado a descorchar una botella por vez, nunca se practica una degustación comparativa; pero cuando, por el contrario, se ponen dos o tres vinos a la par, enseguida surgen las diferencias. Ahora bien, para que tengan un sentido, el secreto está en armar bien esas comparaciones. Para eso, lo mejor es juntar a cuatro o cinco amigos aficionados al vino y, vaquita mediante, comprar por lo menos entre tres y cinco botellas. Para este juego es imprescindible también tener varias copas: no importa tanto qué tipo de copas, sino que todas sean iguales. Un último consejo útil: armar una picada de quesos y fiambres y reservarla para cuando ya se hayan probado los vinos.

Saltos varietales

La primera degustación que conviene realizar es una que compare varietales. Para eso son clave tres cosas:

1) que sean de la misma franja de precios, así no hay saltos estilísticos;

2) que pertenezcan a la misma región –por ejemplo, todos de San Patricio del Chañar, Valle de Uco o Luján de Cuyo–, así no habrá tanta incidencia de la variable terroir;

3) que sean de distintas bodegas, así no hay un parcialidad dominante.

En ese plan, lo ideal es plantear saltos gruesos: comparar uno o dos pinot noir con uno o dos malbec. Habrá notables diferencias: el pinot, con poco cuerpo y poco color, el malbec con mucho cuerpo y mucho color; los dos serán frutales pero en un sentido contrapuesto. Y así. Lo importante del caso es observar que las diferencias son muy marcadas. Mejor aún si se toma nota de qué llamó la atención por sobre las demás cosas. Repetir con malbec y cabernet sauvignon; chardonnay y sauvignon blanc.

Saltos de estilo

La segunda degustación es apenas más compleja que la primera. Servirá para observar otras cosas. Acá hay que comprar entre tres y cinco botellas con este criterio:

1) mismo varietal con tres niveles de precio, por ejemplo, 100, 200 y 300 pesos, no hace falta ir más arriba esta vez;

2) que sean de una misma región, así el factor terroir no es clave;

3) conviene incluso que sean de una o dos bodegas, así hay parcialidad estilística.

El plan perfecto es comprar cabernet sauvignon (el malbec es menos útil en esta cata) y observar algunas cosas simples: cómo aumenta el cuerpo del vino con el precio, cómo el sabor de la madera gana o pierden preponderancia, cómo ganan o pierden sutilezas los vinos.

Al final es importante registrar qué estilo de vino y precio es el que más gustó. Será útil para cada uno de los consumidores conocer su gusto. Repetirla varias veces hasta ponerse canchero, incluso con otros varietales.

Saltos de terruño

La tercera degustación, previa al diplomado en vinos, es un poco más compleja. Acá de lo que se trata es de entender qué gusto ofrece cada región. Y en ese plan, hacen falta:

1) mismo varietal de diferentes zonas; ideal malbec de Salta, Luján de Cuyo, Valle de Uco, Patagonia y las subapelaciones, como Cafayate, Tupungato, Vista Flores, San Patricio del Chañar;

2) que sean de una misma franja de precios, así no es tan importante el salto estilístico;

3) pueden o no ser de una misma bodega, aunque ayuda, ya que hay líneas de vinos elaborados de la misma manera con dos o tres orígenes distintos.

El truco con esta degustación es poner atención a cómo el vino, en particular el malbec, cambia de sabor, cuerpo y estructura según la región de la que provenga: en el norte serán intensos y con taninos potentes; en Uco serán frescos, con cuerpo y colores brillantes; en Luján estará el punto medio; Neuquén será parecido a Luján. Y así.

Al cabo de repetir varias veces esta cata, se está en condiciones de cambiar de varietal. Al poco tiempo, aún sin la guía de un experto, se tendrá clara conciencia de qué gusto tiene cada zona. El secreto ahora es buscar el vino que más gustó.

Fuente: lmneuquen