¿Cuántas clases de vinos dulces existen en el mundo?

Noticias 03 de junio de 2017
En cada rincón del planeta se ofrece una cantera muy amplia y perfecta para los amantes de las golosinas. ¿Cuáles probar?
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En tiempos en que el azúcar es la mala de la película en las dietas, resulta asombroso constatar que, en materia de vinos, sin embargo, las variantes que cada pueblo desarrolló para endulzar el paladar a lo largo de la historia son sorprendentes. Claro, hace no tanto tiempo -poco menos de un siglo-las bebidas dulces no eran nada cotidiano. Pero ahora que jugos y gaseosas pueblan las mesas, resulta interesante observar cómo el vino fue precursor en eso de ofrecer dulzor.

Appassimentados. Su cuna es el Mediterráneo, donde la técnica del appassitamento está incluso hoy difundida. Se trata de cosechar las uvas y dejarlas deshidratar al aire libre y al resguardo de los pájaros, de forma que aumenten su tenor azucarino. Luego se elaboran los vinos, algunos de ellos muy famosos, como los Recioto della Valpolicella, que son tintos dulces de la variedad corvina, o los Pedro Ximenez de Jerez, sin contar ejemplos turcos o griegos bien difundidos. En nuestro mercado se consigue Renacer Milamore, rico como tinto aperitivo.

Late harvest. En las regiones del mundo donde los otoños son parejos y frescos se desarrollaron los cosecha tardía: se dejan las uvas en la planta para que se nutran hasta que pámpanos se convierten en sarmientos, punto desde el cual se deshidrata. Y luego, con esas uvas, casi todas blancas, se elaboran vinos de cosecha tardía, cuya aromática vira de las frutas frescas a las secas. En nuestro país hay varios y muy buenos ejemplos, como Terrazas de los Andes Petit Manseng, elaborado con una uva blanca del Jurançon, Francia; también Salentein Late Harvest Sauvignon Blanc o Susana Balbo Late Harvest Torrontés. Ricos para postres.

Botrytizados. En muchos lugares de Europa, pero también en América del Norte y Australia, hay regiones cuya condición húmeda por la mañana y seca por la tarde permiten el desarrollo de un hongo: la Botrytis cinerea o podredumbre noble. Las uvas se cubren de una ceniza gris -en rigor, el hongo- que al alimentarse a través de la piel de la uva la deshidrata, por un lado, y cambia su química interna, por otro. Los vinos elaborados luego ofrecen sabores de damasco seco, miel y de una extrañeza tal que los hizo célebres. Así se elaboran los famosos Sauternes en Burdeos o los Tokaji en Hungría. En nuestro mercado Rutini Vin Dueux Naturel va por esta línea, aunque el clima de Mendoza no es muy propenso a la podredumbre. Son perfectos para acompañar quesos fuertes o platos grasos y salados.

Ice wines. En Alemania y en Austria, aunque también en Canadá, los ice wines son una especialidad porque allí el invierno llega rápido y sin una media estación. Las uvas se congelan y lo que sucede es que el agua dentro del grano se separa del los azúcares y el jugo que se puede extraer de ellas está altamente concentrado, como un almíbar rico en acidez y dulzor. Se elabora un vino de fermentación lenta, cuya virtud se halla en el gusto varietal y en el dulzor que atesora. Viña Las Perdices elabora un malbec con esta técnica, aunque las uvas las congela artificialmente.

Encabezados. Los vinos encabezados son aquellos que tienen alcohol agregado. La técnica fue desarrollada en el Mediterráneo como una forma de hacer vinos resistentes a las travesías oceánicas. Los reyes de estos vinos son el oporto, el jerez oloroso y los moscatos. Lo que se hace es, en plena fermentación se agrega alcohol para frenarla y al mismo tiempo conservar azúcares. En particular los oportos se transforman en golosinas frutales con el fuego del alcohol, perfectos para acompañar quesos duros, frutas secas y chocolates. En nuestro mercado, Malamado y Fond de Cave ofrecen excelentes ejemplos.

Dulces naturales. Forman una amplia categoría de vinos blancos y algunos raros tintos jóvenes y dulces, de frescura elevada. Los especialistas en este tipo de vinos son los alemanes que, por cultivar sus Riesling en zonas muy frías, elaboran vinos con azúcar residual para compensar la acidez elevada. Así, sus vinos del tipo Auslese ofrecen un paladar tenso y dulce, un guante que en nuestro mercado recogen muchas marcas, desde Norton Cosecha Tardía, Callia Dulce hasta Santa Julia Chenin Dulce Natural.

¿Predecesoras de las gaseosas?

A fines del siglo XIX se inventó la gaseosa. Pero para entonces el champagne dulce ya era una bebida famosa y perfectamente consumida en todo el mundo. Del vino provenía el gas y el dulzor que, bien tapado, podía viajar de punta a punta del globo. Las gaseosas lo imitaron, pero sin alcohol, usando conservantes.

En nuestro mercado las burbujas dulces hoy son furor, como Deseado, y ofrecen un paladar perfecto para un brindis goloso, con el guiño de la embriaguez.

Fuente: lmneuquen