El trabajo anual en el viñedo

Vinos 15 de febrero de 2017
A lo largo de todo el año se llevan adelante distintos trabajos en el viñedo, que mes a mes van actuando sobre las plantas y el terreno para obtener frutos de la mayor calidad posible. En esta nota describiremos genéricamente las labores que realiza el vitivinicultor en su viña.
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Vamos a tomar como ejemplo un viñedo ubicado en el hemisferio sur, donde las estaciones se reparten en verano del 21 de diciembre al 20 de marzo, otoño del 21 de marzo al 20 de junio, invierno del 21 de junio al 20 de septiembre, y primavera del 21 de septiembre al 20 de diciembre. Y la aclaración anterior es importante, teniendo en cuenta que el trabajo anual en la viña está directamente relacionado con el ciclo biológico de la vid.

Mayo: Se podan los sarmientos grandes y se hace el tratamiento contra el mildiu. Se hace la limpieza de hierbas. Aplicación de fertilización de fondo.

Junio: Se reparan los canales de drenaje, se arreglan los caminos y las calles. Comienza la poda de la vid. Se hacen nuevas plantaciones y se comienza a decidir la densidad de plantación.

Julio: Poda a pleno de la vid. Este trabajo es muy artesanal y se realiza a mano, siendo de vital importancia el conocimiento del podador, que es una pieza fundamental en la cadena.

Agosto: Continúa la poda de la vid. Se aplican abonados de fondo.

Septiembre: Con la llegada de días menos fríos, la planta retoma su actividad. Es el tiempo de enterrar las malas hierbas o destruirlas por medio de herbicidas.

Octubre: Empiezan a aparecer los primeros pámpanos o brotes. Se plantan las vides nuevas y se reparan las espalderas. Se hacen tratamientos preventivos para la sanidad del viñedo.

Noviembre: Se realiza una segunda limpieza de las hierbas indeseadas. Se eliminan los rebrotes. Se comienza a hacer la poda “en verde”.

Diciembre: Se enfatizan los tratamientos preventivos contra enfermedades de la vid. Continúa la poda “en verde”. Se controla la humedad del suelo.

Enero: Si es necesario, se eliminan hojas y racimos jóvenes para definir los rendimientos por planta y la exposición solar de las uvas. Se continúa con la limpieza del terreno.

Febrero: Se hace un segundo “aclareo” en la vid. Se cosechan las variedades de ciclo corto y comienza la actividad neurálgica. Se controla la maduración y la calidad del fruto.

Marzo: Epicentro de la vendimia, que se realiza tanto en forma mecánica como manual, dependiendo de las decisiones y las posibilidades del vitivinicultor.

Abril: Continúa y finaliza la cosecha. Se hacen abonos del terreno con diferentes fertilizantes o compost.

A lo largo de todo el año el enólogo, el ingeniero agrónomo y sus equipos, recorren permanentemente el viñedo, previniendo o curando posibles enfermedades, definiendo la cantidad de racimos por planta, la cantidad de plantas por hectárea, atendiendo los requerimientos de agua, verificando que el ciclo anual de la vid se vaya dando dentro de los márgenes razonables, abonando el suelo, quitando hierbas no deseadas, y vigilando la marcha climática y sus probables accidentes.

El vino nace en el viñedo. Esa es la cuna. De un fruto bueno, con un buen enólogo, se obtiene un vino bueno, de un fruto malo, se obtiene un vino malo. No hay chances. Por eso es fundamental la atención y el cuidado del viñedo y de las plantas. Conscientes de eso, las bodegas cada vez vuelcan más esfuerzos al estudio de los terruños y de las diferentes condiciones óptimas a perseguir, para lograr una vitivinicultura de mayor calidad, año a año.

Fuente: http://www.devinosyvides.com.ar/