El ciclo de la vid

Diccionario del vino 30 de octubre de 2016
Las fases que siempre sigue la vid
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Disfrutar de un buen vino parece sencillo, solamente tienes que ir a una tienda o restaurante y escoger alguna de tus preferencias o dejarte aconsejar por un sumiller o enólogo. Lo que no nos solemos plantear es que antes de llegar a la mesa, ese vino tiene que pasar por un proceso complejo e interesante del que hoy  queremos hablar.

1º Reposo vegetativo: dura parte del otoño y todo el invierno y permitirá a la planta entrar en un periodo de reposo en el que se acumulan reservas en el tronco y las raíces de la viña. En este momento la planta ha perdido todas sus hojas y es el momento de la poda.

2º Foliación: se trata de la aparición de las hojas y se produce en abril y mayo. Las hojas, con sus múltiples funciones, son los órganos más importantes de la vid. Transforman la savia bruta en elaborada y ejecutan las funciones vitales de la planta: transpiración, respiración y fotosíntesis. Aumentan la temperatura sobre los 10 grados y las raíces empiezan su función de absorción.

3º Brotación: inicios de primavera, comienza a desarrollarse. Primero salen las hojas que se extienden posteriormente, después se ven racimillos muy pequeños. Las temperaturas primaverales, mucho más templadas y con más horas de sol favorecen esta fase. El desarrollo será más rápido dependiendo del número de horas de insolación y del agua disponible.

4º Floración: desarrollando las flores hermafroditas pequeñas que después de su polinización, por aire y eventualmente por los insectos, cuaja el fruto. Al principio son pequeños racimos de uva con forma de guisante. En esta época se hace la poda verde.

5º Envero: a mediados del verano. El grano tipo guisante empieza a aumentar de tamaño y posteriormente de color: de verde a amarillento en uvas blancas y a morado en las tintas. Este proceso dura unos 15 días y coincide con el inicio del agostamiento (los tallos herbáceos pasan a leñosos). Es muy importante esta fase, es el inicio de la maduración, donde se producen los cambios más importantes en las uvas.

6º Maduración: esta fase se hace a finales del verano y dura hasta principios de otoño. Dependiendo del tipo del vino que quiera hacer el enólogo (blanco o negro, joven o crianza, seco o dulce…) se determinará el momento óptimo de maduración para cada uno de estos vinos y se procederá a la recolección.

7º Caída de la hoja: entre uno y dos meses después de la vendimia. Las condiciones atmosféricas conducen a una menor actividad en la planta, se ralentiza la absorción de nutrientes por parte de las raíces. Las hojas dejan de tener la actividad intensa que tenían en primavera y verano y llega un momento en que caen. A partir de aquí se da la parada invernal, completando el ciclo de un año de la vid.

Y, ¡listo! Estas son las fases que siempre sigue la vid y que hacen posible que disfrutemos de fantásticos caldos.

Fuente: http://blog.obradawine.com/

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