EL VINO EN BAG IN BOX, EN PLENO AUGE: VENTAS EN LA ARGENTINA CRECIERON 180%

Noticias 13 de agosto de 2016
Hasta hace unos meses, era un formato casi desconocido para la mayoría de los consumidores. Ahora, con más oferta y bodegas sumándose a la tendencia, la demanda está en pleno ascenso
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“¿Es una caja tipo tetrabrik?”, “¿Tiene una bolsa?”, “¿Dura más el vino?”, “¿Cómo que puedo dejarlo uno o dos meses una vez abierto sin que se pique?”.

Estas son algunas de las tantas preguntas que se pueden escuchar alrededor de una mesa cuando alguien sorprende e irrumpe con un vino en formato bag in box.

Este packaging, por cierto, no es nuevo: desde hace décadas se utiliza de manera masiva en otros países (especialmente del norte de Europa), donde puede llegar a representar hasta el 50% de las ventas.

La razón de su éxito se debe a tres factores: es más práctico, tiene un menor precio respecto de las botellas y es ecológico.

A primera vista, quienes no están familiarizados con este envase pensarán que es un “tetra con canillita”. Sin embargo, el bag in box es más que eso: se trata de una caja de cartón corrugado que en su interior contiene una bolsa plástica que, una vez abierta, permite almacenar el vino al vacío y así evitar que éste se oxide, convirtiéndolo en una alternativa práctica tanto para consumo hogareño como para restaurantes.

Respecto del factor precio, en general las bodegas comercializan cajas con un contenido equivalente a cuatro botellas pero al precio de tres.

A esto se suma que es más amigable con el medio ambiente que el envase de vidrio. Por su tamaño, forma y peso permite ahorrar hasta un 40% de espacio en un contenedor, abaratando el costo del flete y generando menos emisiones.

En la Argentina, la primera experiencia tuvo un arranque tibio y terminó en fracaso. A fines de los años ´90 algunas bodegas exportadoras se habían animado a implementar en el mercado interno este envase que destinaban exclusivamente al exterior.

Entre la falta de difusión, la escasa oferta y los grandes prejuicios por parte de los consumidores que lo asociaban al tetrabrick, terminaron por sepultarlo.

Sin embargo, en los últimos dos años, diferentes bodegas comenzaron a tratar de imponer el bag in box definitivamente en el mercado doméstico. La particularidad es que ahora también se sumaron bodegas con vinos de alta gama. Tal es el caso de Casarena, Viña Las Perdices, Chakana y CarinaE.

Y los números indican claramente que el bag in box llegó para quedarse, con ventas que casi se han triplicado en lo que va del año.

En efecto, según datos del Observatorio Vitivinícola Argentino, entre enero y marzo se despacharon al mercado interno cerca de 410.000 litros de vino con este envase, esto es cerca de un 180% más que en igual lapso de 2015.

Además, los 408.000 litros comercializados en el primer trimestre casi duplica el volumen registrado durante todo 2014, cuando había mucha menos oferta disponible.

“La respuesta por parte del público está siendo más que positiva y, desde su lanzamiento, el volumen ha ido creciendo exponencialmente, sin canibalizar la categoría ´botella´”, señaló Alfredo Sáenz, director de la Consultora Umami y de la cadena de vinotecas enoGarage.

Según el empresario, el formato viene expandiéndose a tal ritmo y es tal el interés generado, que ya hay bodegas que no sólo están envasando vino tinto, sino también blancos de alta gama y hasta aceite de oliva Premium.

Además, si bien el formato se adapta muy bien a las necesidades de restaurantes, Sáenz indicó que “el producto ingresó más rápido en las vinotecas, tomando una importante participación de las ventas y siendo el asado en familia o con amigos el momento ideal para su consumo”.

A la hora de analizar el fenómeno del bag in box en la Argentina, Juan Pelizzatti, presidente de bodega Chakana, indicó que el formato “está desarrollando una clásica curva de introducción de un nuevo producto, donde luego de permanecer en volúmenes insignificantes por muchos años, está ahora teniendo un crecimiento exponencial para ocupar plenamente el nicho de mercado que lo puede elegir en base a sus características”.

Según el bodeguero, el tamaño de este nicho en Argentina es difícil de predecir, “debido a la particular idiosincrasia del consumidor local y de la existencia de una amplia base de mercado de tetrabrik, otro formato de bajo costo alternativo que ya ha sido plenamente adoptado”.

En diálogo con Vinos & Bodegas iProfesional, Martín Pérez Cambet, director comercial de la bodega Casarena, uno de los establecimientos más prestigiosos de Luján de Cuyo, indicó que “el futuro del bag in box en la Argentina es brillante, además de ser la categoría que más creció en los últimos dos años”.

“Si a eso le sumamos que aún sólo somos un puñado de bodegas las que tenemos este envase y que los restaurantes y bares aún ni saben ni entienden los beneficios que obtendrían al tener vinos por copa de bag in box, el panorama entonces es incluso más promisorio”, agregó.

Sobre el presente y futuro de este packaging en el mercado interno, Marcos Nerach, jefe de Marketing Bodega Toro, destacó que “para lograr que le consumidor se anime a probar la nueva presentación, fue necesario un intenso trabajo de comunicación que se llevo a cabo a través de una fuerte presencia en los puntos de venta dónde se mostraba el uso y los beneficios de esta innovación”.

“Hoy en día, si bien todavía falta mucho para que el consumidor internalice este envase como uno más dentro de la oferta habitual en el rubro cada día, son más los consumidores a los que el bag in box les resulta algo familiar, lo eligen y lo promueven dentro de sus círculos sociales”, sostuvo.