Torrontés, de estirpe argentina

Diccionario del vino 19 de julio de 2016
Es una variedad que nació de la cruza de la Moscatel con la Criolla Chica. Una historia para reconocer a la uva blanca emblemática de los argentinos que da que hablar en el mundo.
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Habían pasado apenas siete años de la Fundación de San Juan cuando llegaron los primeros barbechos a estas tierras que luego, junto con Mendoza, serían la cuna de la vitivinicultura argentina. No es difícil pensar que para la celebración de la Independencia en 1816 se haya brindado con un vino acompañado por empanadas norteñas, aunque también en esa época se acostumbraba beber destilados de uva. Lo cierto es que cualquiera fuera la variedad usada para esos vinos o destilados, todas eran de origen europeo y traídas en la época colonial por los jesuitas para elaborar el vino de misa. Lo que estaba lejos de saber por aquel entonces es que siglos más tarde Argentina contaría con la única variedad nacida y criada en el país: la Torrontés en sus tres variantes Sanjuanino, Mendocino y Riojano. Razón por la cual el brindis de este 9 de Julio perfectamente se puede hacer con un vino que ha pasado a ser el emblema blanco del país, ya que el Malbec es el de los tintos. Así lo reconoce el mundo.

Esta variedad -a pesar que hay una del mismo nombre en España, pero no tiene nada que ver en su genética, se produce únicamente en la Argentina y posee un sabor inigualable.

Se encuentra a lo largo de todas las regiones del país, desde Salta hasta Río Negro con diferentes características, claro que siempre hablando del Torrontés Riojano, ya que sus hermanas no han corrido la misma suerte.

Es que éste tiene cualidades organolépticas que los distinguen y por ende es el más cultivado y elaborado como una variedad de alta calidad; secundado por el Sanjuanino que tiene menos características aromáticas y gustativas; mientras que el Mendocino está casi en extinción y carece de calidad.

Investigación

Fue recién en 2003 cuando la investigadora Cecilia Agüero realizó los estudios de ADN en Estados Unidos con los resultados referidos al origen de la uva Torrontés que fueron publicados en American Journal of Enology and Viticulture con el título 'Identity and Parentage of Torrontés Cultivars in Argentina'. Allí indicaba que el Torrontés Riojano resultó ser un cruzamiento entre Criolla Negra y Moscatel de Alejandría. Dado el perfil aromático de la Moscatel y del Torrontés, afirma Agüero en su trabajo, 'era esperable este parentesco, pero el aporte genético de la Criolla chica era insospechado'.

El origen de las variedades que por cruzamiento dieron este varietal, ahora emblemático del país, llegaron - de acuerdo al trabajo realizado por el historiador Pablo Lacoste publicado como Variedades De Uva En Chile y Argentina (1550-1850), de la mano de los jesuitas. Fue a comienzos del siglo XVIII cuando trajeron una variedad llamada Italia que luego se la conoció como Moscatel de Alejandría. Según Lacoste, Moscatel era una de cada diez plantas que no fuesen Criolla negra en el período colonial. Y los jesuitas, quienes la preferían a todas las demás, se encargaron de difundirla por las regiones vitícolas de Cuyo y el noroeste.

El mismo historiador dice en su trabajo que todo esta lleva a establecer una hipótesis sobre el origen geográfico del Torrontés y estima que 'de acuerdo a las fuentes examinadas hasta ahora, se puede estimar que el torrontés nació en Mendoza. La causa aparente se encuentra en el liderazgo de los jesuitas. Ellos introdujeron el cultivo de la uva de Italia en la viña del Colegio de Nuestra Señora del Buen Viaje, y desde allí, se propago por la región. Mendoza fue su principal polo de interés. Por lo tanto, su integración genética con la uva negra pudo ocurrir en cualquier zona de esta región, teniendo Mendoza mayores oportunidades. Además, el informe hasta ahora más antiguo que menciona la existencia de Torrontés escribe también corresponde a Mendoza, según Lacoste.

Este estudio tira por tierra otro que indica que el Torrontés es una variedad originaria del Noroeste argentino.

Claro que más allá de las investigaciones y polémicas la actualidad demuestra que grandes vinos de este varietal son salteños. No es casual que son los viticultores de esta tierra los que lo han llevado a la fama.

Una fama bien ganada por su perfil floral (en San Juan también se dan muy bien con un perfil floral y cítrico), un paladar fresco y una nariz tan dulce que muchas veces lleva a pensar que es un vino con cierta grado de dulzor en boca aún cuando es seco.

También se elaboran en esta zona y en Cuyo algunos exponente de Torrontés Cosecha Tardía (las uvas se cosechan más tarde que el resto con proceso de deshidratación), lo que permite un alto valor azucarino y un color ámbar interesante y brillante.

Es el Valle de Cafayate, en Salta, uno de los responsables de su buena reputación en el mundo, sobre todo en países como Estados Unidos que demanda vinos aromáticos.

Dicen los estudiosos de la historia que el nombre 'Torrontés' se comenzó a utilizar a mediados del siglo XIX. El registro más antiguo que han encontrado corresponde al estudio de Damian Hudson en la década de 1860.

Fuente: Diario de Cuyo