Vitivinicultura Orgánica

Noticias 12 de marzo de 2016
Uso consciente y racional de los recursos naturales.
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Agricultura y vitivinicultura orgánica

Cuando hablamos de Agricultura Orgánica en Argentina el producto debe estar certificado como tal.

En Argentina la Vitivinicultura Orgánica se encuentra en pleno desarrollo y crecimiento. Hoy cada vez son más las bodegas interesadas en sumarse a esta producción.

Un poco de historia argentina

La producción agrícola orgánica argentina tiene una historia relativamente breve. Los orígenes del sector pueden fijarse en 1985, año en que se creó el Canecos (Centro de Estudios de Cultivos Orgánicos), la primera asociación en el país que se ocupaba de agricultura orgánica. En 1987, se estimaba que no había más que cinco agricultores dedicados a la  producción orgánica. Estos precursores comenzaron produciendo de manera sostenible por iniciativa propia, sin la orientación necesaria para este tipo de emprendimientos .

 Era  una  época  en  que  no  existía  una legislación nacional ni certificadoras para estos productos.

 

Durante la década del noventa el sector  orgánico argentino comenzó a profesionalizarse. En el Segundo Congreso de la Federación Internacional de los Movimientos de Agricultura Biológica (IFOAM), celebrado en Viena en 1990, dos argentinos que se hallaban presentes advirtieron la preocupación general por la escasez de la oferta mundial de una amplia variedad de productos orgánicos. Esta observación sirvió de aliciente para que los agricultores argentinos abandonaran la producción agropecuaria convencional y comenza- ran a producir con métodos orgánicos para satisfacer la demanda mundial. En Argentina, el paso de la agricultura convencional a la producción orgánica no suele plantear mayores dificultades gracias a las características de nuestro país. La extensión y fertilidad natural de los suelos, la abundancia de tierras vírgenes y el escaso empleo de insumos químicos en las prácticas agrícolas convencionales permite que los agricultores pasen a la producción orgánica sin necesidad de introducir importantes ajustes a sus métodos de explotación.

Con el creciente número de agricultores dedicados a la producción orgánica, surgió "la necesidad natural" de una certificación orgánica nacional.

 

En 1992 se llevó a cabo una mejora fundamental del sector, cuando el Gobierno, a través del Instituto Argentino para la Sanidad y Calidad Vegetal (IASCAV) y el Servicio Nacional de Sanidad Animal (SENASA) establecieron directrices para el Sistema Nacional de Control de Productos Orgánicos. Estas normas nacionales, se basaron en las directrices existentes elaboradas por IFOAM y la Comunidad Europea (CE).

 

A mediados de 1992, Argentina presentó una solicitud a la Comisión Europea para que se le incluyera en la lista de equivalencia de terceros países en  virtud de lo previsto en el Reglamento No. 2092/91 del Consejo de la CE, lográndose su inclusión en una lista provisional de terceros países a finales de 1992. Se trataba de una importante conquista. En 1996 logró su inclusión oficial.

Obtenida la condición de tercer país, las exportaciones argentinas de productos orgánicos a la CE, por tradición uno de los principales  mercados de exportación para Argentina, aumentaron considerablemente.

 

La expansión del sector orgánico se aceleró, con tasas de crecimiento anuales de más del 100 por ciento, durante la segunda mitad de los noventa. A fines del 2006, se logró la equivalencia con la normativa japonesa.

Elaboración de productos orgánicos de origen vínico

La normativa Orgánica Argentina, comprende ciertos requisitos y características que se deben respetar para que los productos sean certificados como Orgánicos. En el caso de los productos de origen vínico, establece que deben ser obtenidos exclusivamente por fermentación alcohólica de uvas orgánicas (Vitis vinífera L.) y del mosto de uvas orgánicas.

 Para la obtención de vinos orgánicos se deberá asegurar la trazabilidad del producto desde el cultivo de la vid hasta la obtención del producto final y evitar todas aquellas prácticas y procesos destinados a modificar mostos o vinos, y a corregir o encubrir sus defectos.

 Es fundamental respetar las buenas prácticas en todas las etapas desde la producción de uva, cosecha, transporte, vinificación, incluyendo los cuidados necesarios en los medios de transporte e instalaciones donde se realice el proceso de elaboración, todo ello, con el objeto de evitar contaminaciones y lograr un producto con el mínimo agregado de insumos ajenos al proceso natural de producción.

 

La elaboración del vino debe hacerse en forma natural, reduciendo al mínimo el agregado de sustancias durante el proceso, dando preferencia a los tratamientos biológicos, mecánicos y físicos.

Tener en cuenta para elaboración de vinos orgánicos:

 Partir de uvas sanas

 Proteger al vino de la oxidación mediante atmósfera inerte

 Aplicar bajas temperaturas al inicio del proceso

 Evitar contaminaciones microbianas, trabajar  a bajo pH.

Es fundamental en estas prácticas, tener un uso racional de los recursos energéticos y del agua, aplicando procedimientos para la reutilización de los residuos y subproductos.

Vino orgánico argentino en cifras

Los vinos Orgánicos Argentinos, son exportados principalmente a la Unión Europea el 83,4%, Estados Unidos 5,6% , Suiza el 2,9%, Japón 1,9% y 6,2% al resto del  mundo.

Fuente www.ifoam.org / www.fao.org / inv