El lenguaje de las etiquetas de vino

¿De qué hablamos cuando hablamos de diseño en las etiquetas de vino?
etiqueta-vino-design-barbaridad-home

¿Hablamos de posicionamiento, estrategia o belleza? Cuando se está frente a un producto que acaba de salir a la venta y donde el cliente no es asistido por un vendedor, el envase es el comunicador silencioso de las virtudes del producto. Debe impactar visualmente, atraer al consumidor y decirle rápidamente que producto es y motivar su compra. El lenguaje de las etiquetas de vino está sufriendo una metamorfosis, por eso las bodegas cuidan su imagen.

Que la cultura del vino está de moda, no es una novedad. El desafío de una etiqueta va más allá de ubicar en perfecto equilibrio la marca, es lograr que  en una superficie de 10 x 10 cms. se logre  algo único y diferente a la competencia y se capte la atención del consumidor final ante el primer contacto visual.

La influencia que tiene el diseño al momento de definir una compra va más allá de la estética: troquelados, relieves, dibujos, tipografías diferentes, stamping, etiquetas metálicas, el mercado del vino no está alejado de las tendencias en la vanguardia del diseño.

Reza una frase descriptiva del mundo del vino que señala que la primera botella la vende el diseñador y la segunda el enólogo. ¿Qué es lo que hace que frente a una góndola con un centenar de botellas que nunca hemos probado, elijamos una y no otra? Sencillamente, no lo sabemos a priori. Por eso, las bodegas reconocen que es fundamental hacer allí la diferencia para captar nuestra atención.

Una marca está en la mente de las personas y representa mucho más que un producto, a las bodegas le lleva años construir su trayectoria, consolidarse como primera opción de compra en el consumidor. Lo cierto es que la innovación en los diseños en los últimos años, sorprende hasta a los mismos creadores. Nadie se hubiera atrevido hace años a utilizar la palabra “crimen”, “gata flora” u onomatopeyas para nombrar a los vinos. Utilizar una hormiga, un lagarto o un perro para  ilustrar  un vino de alta gama era impensado.

Cada año surgen en el mercado etiquetas de vinos que llevan el respaldo de su hacedor, enólogos con trayectoria vitivinícola, que cosechan logros internacionales y que se posición en el mercado de garaje con sus propios proyectos, en los cuales rompen las reglas de las buenas formas para llamar a sus vinos. Los enófilos inquietos o los consumidores que transitan las redes sociales saben que no son vinos fáciles de conseguir. Atraídos por el diseño de sus etiquetas, logran conquistar al consumidor.

Te puede interesar