Queso y vino tinto, el maridaje erróneo

Vinos 06 de marzo de 2019
Los vinos blancos, rosados y tintos jóvenes son los mejores compañeros del queso
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Durante muchos años se ha dicho que el vino tinto era el mejor acompañante del queso, sin embargo las nuevas tendencias en cocina están demostrando que es un gran error y que los vinos blancos, rosados o los tintos jóvenes y frutales, son los que mejor van con los quesos.

Para muchos grandes chefs actuales, si se sirve un vino tinto, rico en taninos, con un queso curado o semicurado (quesos grasos), se mata el vino. Sin embargo si el queso lo unimos al vino blanco o rosado, se realzan, y en especial si lo acompañamos con pan, que sirve como catalizador entre el vino y el queso, y si está tostado mucho mejor.

Otras escuelas suelen emplear la regla de la materia grasa, así se acompañarán los distintos tipos de vinos en función de la materia grasa contenida en el queso. Sin embargo, si hay una cosa en que los grandes cocineros están de acuerdo es que, unir los quesos y los vinos de una misma región sigue siendo una apuesta segura.

Maridajes Queso-Vino

Brie: tintos Afrutados, como el mencía joven
Cabrales, Roquefort, Azules: vinos semidulces o dulces (oportos, sauternes, jerez, malagas, tostado del Ribeiro
Camembert: Tintos jóvenes
Tetilla y Arzúa-Ulloa: Blancos jóvenes y secos (casi cualquier vino gallego blanco)
Gorgonzola: Dolcettos y enviolos
Gruyere: vinos blancos afrutados
Holandeses, cheddar, cheshire: tintos afrutados (también oporto y dulces)
Ibores (pimentonado): Rosados con cuerpo
Idiazábal: Vinos blancos secos y ácidos (también van muy bien los gallegos)
Munster: gewurztraminer (vino blanco alemán)
Parmesano: Lambrusco, rosados o claretes con aguja.
Manchego curado: Tintos jóvenes y frescos
Roncal: Rosados con cuerpo, también vinos de Valdeorras y del Bierzo.
Rondeño: Blancos con cuerpo, crianza en lías o fermentados en madera.

Fuente: vinetur