5 mandamientos de etiqueta para el mundo del vino

Vinos 18 de mayo de 2017
¿Saben qué significa la expresión savoir vivre? Es un código de conducta que se refiere lo “correcto y elegante”. En el servicio del vino también existen reglas o mejor dicho algunas prohibiciones. Les presentamos una lista de 5 cosas que jamás deberíamos hacer.
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1. Servir vino a una temperatura incorrecta

En la película “Goldfinger”, James Bond dice: “Mi querida, hay algunas cosas que no se hacen, como beber Dom Perignon ´53 por encima de los 38° Fahrenheit”. Esa linda frase no involucra solo a los champanes franceses, sino a todos los vinos. Como ya lo saben, cada estilo de vino posee una temperatura óptima de servicio.

Nunca deben sacar el vino de la bodega o del refrigerador y ponerlo inmediatamente sobre la mesa. Antes de una comida o degustación, dejen que la botella se tome su tiempo. El vino no puede estar demasiado caliente o demasiado frío. En ambos casos pierde su verdadera personalidad y no expresa sus aromas como corresponde. Una adecuada temperatura de servicio influye en el sabor y la textura del vino.

Solo como una breve ayuda-memoria: siempre los vinos blancos se sirven más fríos que los tintos. Si tienen dudas, les invito a revisar nuestra tabla sobre las temperaturas correctas según cada cepa o estilo de vino.

2. Romper el corcho

Es un verdadero faux pas y revela que la persona que está descorchando la botella está nerviosa y/o le falta experiencia. Cuando el corcho está demasiado dañado, solo nos queda pedir disculpas con una amplia sonrisa, guardar la botella y abrir una nueva. Mi consejo es siempre tener de reserva una botella del mismo vino.

Cuando sus invitados ya partieron, pueden intentar salvar el vino. Con mucha habilidad y delicadeza, quiten los restos del corcho dañado y vuelvan a encorchar la botella con uno nuevo. De ahí directo al refrigerador. La otra alternativa es empujar el corcho hacia adentro y verter el vino cuidadosamente en un decantador, colando los sedimentos. Si el remedio es peor que la enfermedad, simplemente dejen el vino para cocinar.

3. Oler el corcho

Antiguamente oler el corcho en el restaurant, cuando el sommelier descorcha la botella frente a nosotros, era un signo de buen gusto y educación. Pero, con el tiempo, este ritual ha perdido su importancia. Hoy incluso puede ser mal visto. La razón es muy simple: el aroma del corcho dice poco y nada sobre la calidad y el estado del vino en la botella.

4. Demasiado vino en la copa

La regla fundamental de la elegancia es muy simple: menos es más. Nunca llenen la copa hasta los bordes, por muy generosos que se sientan. Para disfrutar el vino con la comida, deberían servir entre 150 a 180 ml, equivalente más o menos a una tercera parte de la copa.

Si sacamos bien las cuentas, una botella de 750 ml debería alcanzar para 6 a 12 copas de degustación. En el caso del vino espumante, una copa tipo flauta debería ser llenada tambiénhasta sus tres cuartas partes para poder observar el ascenso de las burbujas.

5. Servir vino en un orden no adecuado

El orden de servicio del vino juega en muchos sentidos: de blancos a tintos, de jóvenes a cosechas antiguas, de secos a dulces, de ligeros a corpulentos, y los mejores vinos siempre al final de la cata o comida. El broche de oro de la velada.

Pero el orden de servicio también es sinónimo de cortesía. Cuando somos anfitriones, nunca deben servirse primero o a sus amigos más cercanos. Deben probar el vino frente a sus invitados y comprobar que la botella está en buen estado. Después servir a las mujeres. Primero a las de mayor edad y luego a las más jóvenes. Por último, a los hombres, en el sentido de las agujas del reloj, siempre comenzando por nuestra derecha.

Fuente: Concha y Toro