CURIOSIDADES DEL MUNDO DEL VINO QUE PROBABLEMENTE NO CONOCÍAS

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El vino es un mundo en sí mismo. Un modo de vida para unos, una vía de disfrute para otros, y una fuente de historias y curiosidades para todos. Hoy queremos profundizar en algunas curiosidades, y romper algún que otro tópico, acerca del mundo del vino. ¿Empezamos?

1. Francia no es el país que más vino consume

A todos nos viene a la mente Francia cuando hablamos de vino. Es un país con una larguísima tradición vitivinícola en el que el consumo de vino está ampliamente extendido entre la población. De hecho, Francia consumía, hasta hace pocos años, la misma cantidad de vino que toda la población de los Estados Unidos. Pero no, Francia no es el país que más vino consume del mundo. Es… ¡el Vaticano! Y le sigue en la lista otro país diminuto: Andorra. Francia cae a la tercera posición en la lista de consumo de vino per cápita.

 2. Francia tampoco es el país que más vino produce

Según datos de la Organización Internacional del Vino, Italia es el principal productor mundial de vino. Con 48,8 millones de hectolitros producidos lidera el ránking de los países productores de vino. Le siguen Francia (41,9 mhl) y España (37,8 mhl). Un podio que también se repite en los datos aportados por el Wine Institute de California, según lo publicado para el año 2015.

3. Existe un Día Nacional de beber vino

Se celebra cada 18 de febrero en los Estados Unidos. El propósito del Día Nacional de Beber Vino(National Drink Wine Day) es difundir el amor y los beneficios para la salud del consumo vino. 

El vino ha desempeñado un papel importante en la historia, la religión y las relaciones humanas. Y por ello los organizadores de este certamen han querido rendirle tributo a esta preciada bebida organizando una jornada que parece que tiene una muy buena acogida en el país (¡la página ha recibido 1,2 millones de likes en Facebook!).

4. Sin las avispas no habría vino

La presencia de avispas en los viñedos no es casual. ¿Sabías que el proceso de fermentación del vino empieza en las propias avispas? Concretamente, empieza en el momento en el que la avispa picotea las uvas y deposita en su interior la dosis de levadura justa como para iniciar el proceso. Así lo aseguran diversos estudios que han llegado a la conclusión que son precisamente las avispas, en concreto la avispa común y los avispones, las que custodian y transportan hasta la vid las levaduras que dan lugar a la fermentación del mosto.

5. La razón por la que brindamos antes de beber es…

Chocar las copas antes de beber el vino es una de esas tradiciones que hacemos casi sin pensar. Algunos afirman que fue originalmente pensado para expulsar a los demonios. Otros creen que la idea era derramar un poco de vino en el vaso del contrario para que así no pudiera envenenarle sin antes arriesgarse a morir él mismo. Estas teorías son tan curiosas como falsas. La razón real parece mucho más sencilla. Antes de que se inventara el tintineo, un brindis implicaba cuatro sentidos: el tacto, el gusto, la vista y el olfato. De este modo, el oído quedaba fuera de la ecuación. Pero, a medida que la fabricación de vasos de vino se transformó en un arte, la gente comenzó a apreciar el fino sonido que se generaba con el ligero choque entre copas, incorporando esta rutina dentro del brindis en las celebraciones.

6. La música afecta el sabor del vino

Como parte de un experimento, el investigador Adrian North de la Heriot Watt University, pidió a un grupo de personas que clasificara varias canciones en categorías específicas. Las categorías podían ser “poderosa y pesada”, “sutil y refinada”, “picante y refrescante” o “suave y fresca”. En la segunda fase del experimento, North tenía un segundo grupo de 250 personas bebiendo un Cabernet Sauvignon y un Chardonnay mientras escuchaban la música previamente clasificada (un grupo de control, mientras tanto, bebía vino sin oír ningún tipo de música de fondo). Algunos bebían su bebida mientras escuchaban el “Vals de las Flores” de Tchaikovsky (sutil y refinado); otros saborearon su vino con “Slow Breakdown” de Michael Brook (suave y dulce). Después de la prueba de sabor, se pidió a los sujetos que clasificaran los vinos en una de las categorías mencionadas anteriormente.

Cuando North terminó el experimento descubrió que la música tiene un poderoso impacto en la forma en la que percibimos el vino. Por ejemplo, el 60 por ciento de los sujetos que bebieron vino tinto mientras escuchaban “Carmina Burana” describieron su bebida como “potente y pesada”. Un porcentaje comparativamente alto de personas calificaron el mismo vino como “picante y refrescante” cuando escuchaban “Just Can not Get Enough ” de Nouvelle Vague.

7. Los nombres de las botellas de vino fuera de Europa

La mayoría de los vinos europeos reciben su nombre con motivo de su origen geográfico. Un ejemplo muy famoso sería el vino de Burdeos, que se produce en la región de Burdeos de Francia. O en España, el caso del vino Rioja, que se produce en la Comunidad Autónoma de La Rioja (o en la Denominación de Origen que lleva su nombre). Los vinos de Burdeos son de diferente índole (están hechos de Cabernet Sauvignon, Merlot, Cabernet Franc, Petit Verdot, y en mucha menor medida Carmenere y Malbec).

8. Hay gente que le tiene miedo al vino

Aunque suene extraño, sí, ocurre. Hay gente que le tiene miedo al vino. Al igual que sucede con el resto de fobias, la oenofobia consiste en un temor incontrolable e irracional; dirigido, en este caso, al vino.

Esta enfermedad está asociada a la metifobia, es decir el miedo a las bebidas alcohólicas. Se trata de un miedo a sufrir una severa intoxicación al consumir este tipo de bebida, lo que provoca una ansiedad extrema en aquellas personas que sufren de esta condición. En el lado opuesto tendríamos a las personas que tienen auténtica devoción y amor por el vino. En este caso hablaríamos de oenofilia.

Fuente: Vinetur

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