El placer de combinar vinos y cigarros

Noticias 03/02/2016
Generalmente asociado al maridaje con alcoholes fuertes tipo ron, whisky o cognac, resulta interesante descubrir y experimentar las sensaciones que nos genera el placer de combinar vinos y cigarros.
Habanos

Si se piensa en el momento de disfrutar de un buen cigarro, inmediatamente se asocia a la sobremesa, pero un consumidor habitual sabe que nunca se limita a un horario en particular. Tanto los habanos como los puros se pueden disfrutar en cualquier momento del día, siempre que se disponga del tiempo necesario para poder apreciar todos sus sabores y aromas, y otras virtudes que puedan ofrecer.

Y es sin duda una copa de una buena bebida, el maridaje perfecto para acompañar ese ritual. Las llamadas espirituosas, tales como ron, whisky o cognac, son las elegidas habitualmente. Pero la unión entre puros y vinos puede considerarse también una sociedad perfecta.

Al momento de buscar los vinos adecuados para maridar con cigarros, aparece el factor potencia como eje central de la elección, relacionado tanto al vino como de la eventual comida. El carácter y la fuerza deben ser siempre equivalentes, de principio a fin, e involucrando al plato, a la bebida y al tabaco. Por ejemplo, si optamos por una comida de sabores fuertes y texturados, estas se deberán acompañar con vinos de gran estructura e intensidad y se debe continuar con un cigarro igual de potente. O sea nada de ensaladas y vinos blancos con habanos fuertes de sabor picante, o de una cazuela de carne vacuna acompañada de un tinto, con un cigarro suave y dulce.

Si el momento elegido es el appetizer, los cigarros adecuados deberían ser los de tipo Petit Corona, ya que son de sabor liviano y humo etéreo.El  Suavignon blanc es el indicado para la ocasión, debido a su buena acidez y frescura. Si la elección recae en cigarros de término medio, intensos pero que no saturan, como los Coronas o los Robustos, el Reserva Malbec es una excelente opción, con su entrada dulce en boca y su final con dejo especiado.

Pero dicen los entendidos, que tal como sucede con los chocolates, el socio perfecto para un buen habano es el Oporto. Para los Ruby bien frutados, maridan muy bien con cigarros de cuerpo completo y humo denso. Los del tipo Tawnys , envejecidos en roble, se complementan con los tabacos de sabor amaderado y terroso. Y los puros con complejidad aromática alta, requieren Oportos de similares características.

“El puro es algo que exige respeto. Se dirige a todos los sentidos, a todos los placeres, al gusto, al tacto, a la vista. Un buen puro es la promesa de una experiencia de lo más placentera”, decía el famoso fabricante ruso de cigarros Zino Davidoff. Cualquier similitud con la degustación de un vino, no es casualidad. Y si se pueden asociar ambos placeres, el resultado puede ser inmejorable.

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