ORIGEN DE LAS VARIEDADES

De la vid silvestre a la viticultura
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Valles de Imeretia, actual Georgia. Finales de septiembre, alrededor del 6.000 a.C. Amanece. Un pequeño grupo, miembros del mismo clan, se adentra entre una espesa niebla, propia del verano subtropical en las cercanías del mar Muerto…

 

 

El descubrimiento

…De entre la densa vegetación, este grupo de cazadores y recolectores del Neolítico -(Neolítico B, para ser precisos)- observan una suerte de arbustos trepadores, ¡con lianas que alcanzan hasta los treinta metros! De ellas cuelga un fruto que destaca por su tamaño y diversidad de colores seductores.

 

Alguien, en algún lugar, pronto observaría que estos frutos no sólo tenían un gusto agradable, sino que además se podían almacenar en sus mismas cuevas, tal y como hacían con el resto de alimentos. Previsión para el duro invierno. Secos y pasificados, aquellos frutos eran de un dulzor inimaginable, algo totalmente nuevo.

 

Pronto, aquel grupúsculo aprendió a identificar el momento de mayor madurez del fruto para su recolección. De ese modo se iniciaba la aventura de la viticultura.

De hecho, podemos afirmar que, de entre los factores que convergieron en la transición del hecho nómada al sedentarismo, el paso de vides silvestres a vides cultivadas y su posterior identificación varietal, representa un hecho diferencial.

 

 

Identificación, migración, hibridación

Es en la Transcaucasia (región que comprende desde la Europa Meridional hasta Asia Menor (Turquía, Georgia, Azerbaiyán) donde el sedentarismo arraiga y luego se expande.

 

Y como decíamos, la viticultura tiene mucho que ver. El cultivo de la vid se inicia con vides silvestres de la familia lambrusca. Se trata de una planta femenina cuyo fruto concentra una elevada acidez y escaso dulzor. Con los años, mutará en una planta hermafrodita que favorece el cultivo y será reproducida mediante arcaicos métodos de estaquillado por nuestros protagonistas y posteriormente domada mediante la poda.

 

Así, las variedades que conocemos hoy provienen de esta selección realizada durante años de entre la población de lambruscas.

 

Las primeras migraciones masivas del ser humano hacia el sur (Palestina, Egipto, El Líbano); y después hacia el oeste (Grecia y el Imperio Romano) aseguraron la multiplicación varietal, siendo adaptada a un nuevo contexto climático.

 

Durante milenios, estas variedades primigenias se han cruzado, mutado e hibridado con las variedades indígenas de cada región, creando nuevas especies más productivas y resistentes y con marcada intención enológica.

 

 

Una clasificación iniciática

Atendiendo a la clasificación de las vides originadas en la cuenca mediterránea, y realizada por el profesor ruso Negrul, se distinguen tres grupos diferentes denominados proles:

 

  • Proles Pontica. Esta clasificación agrupa al conjunto de vides originales de Grecia, Rumanía, Hungría, Georgia y Asia Menor. Todas ellas surgidas de las lambruscas de la Transcaucasia. Saperavi, Vermentino, Furmint o Clarette son algunas de sus encarnaciones varietales modernas.

 

  • Proles Orientalis. Son las variedades procedentes de Armenia, Azerbaiyán, Irán, Afganistán. Se caracterizan por su racimo y baya gruesa y son utilizadas como vino de mesa o pasa. Algunos nombres: Ohanes, Sultanina, Moscatel de Alejandría o Cinsaut.

 

  • Proles Occidentalis. Aquí nos adentramos en terreno conocido. Hablamos de variedades con cuna en España, Francia, Portugal, Italia y Alemania. Bayas redondas y pequeñas, bien prietas en racimos medianos. Esta familia varietal se ha trabajado durante milenios para la elaboración de los mejores vinos tranquilos. Cabernet, pinot, chardonnay, riesling…

 

 

Como observamos, nuestras variedades de hoy, tan alejadas de las silvestres de ayer, son fruto del sedentarismo y los primeros cultivos, las migraciones del ser humano y el cruce de las vides “viajeras” con las indígenas.

 

 

Desde entonces hasta nuestros días, no cejamos en el empeño de ser más fieles a nuestro entorno, a nuestro pasado, para desde este arraigo que nos protege e inspira, trabajar e innovar para hacer del mundo del vino un lugar en pleno equilibrio y respeto hacia nuestra tierra.

 

 

 

 

Bibliografía:

  • Atlas Mundial del Vino. Hugh Johnson, Jancis Robinson. Ed. BLUME
  • Pasión por el Vino. Joan C. Martín. Ed. LINCE
  • Enología Práctica. Jaques Blouin, Émile Peynaud. Ed. MUNDI- PRENSA

Fuente:Club Torres

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