Tipos de vinos según su crianza

Antes de que un vino llegue a nuestra mesa y disfrutemos de él, hay un complejo proceso de elaboración que es todo un arte.
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Una de sus fases es la que se produce tras la fermentación, cuando el vino es madurado y envejecido.
Concretamente, nos referimos a crianza cuando hablamos del periodo de tiempo determinado que el vino permanece en barricas de roble, y que posteriormente se completará con el periodo en el cual está reposando en botella.
Si tenemos en cuenta el tiempo que se dedica a la crianza del vino, podemos establecer una clasificación.

Vino joven

Como explicábamos hace unos días, (enlace al post de la semana pasada) el vino joven es aquel que pasa a la botella tras su fermentación y está listo en su primer año de cosecha. Una consideración importante a tener en cuenta es que estos normalmente deben ser bebidos en ese mismo año también.

Vino de Semi-crianza

Este vino no alcanza los 6 meses en barrica, por lo que no llega a los periodos de crianza que suelen establecer los consejos reguladores.
Lo mejor es que suelen conservar la frescura de un vino joven con el añadido de poder disfrutarlo durante más tiempo que este.

Vino de crianza

Este tipo de vino debe tener un reposo de dos años como mínimo. De este tiempo, 6 meses debe haber pasado en barrica, característica que los diferencia del semi-crianza.
Tras envejecer en botella, es etiquetado para ser disfrutado a partir de su tercer año de vida y durante un periodo de 5 a 10 años.

Vino de reserva

Dentro del tiempo de reposo, que debe durar en total al menos 36 meses, 12 deben ser en barrica. Esto es en el caso de los vinos tintos, mientras que normalmente, en los blancos y en los rosados, el tiempo concreto es de 24 meses. De estos, 6 permanecen en barrica.

Vino de gran reserva

Por último, un excepcional vino gran reserva, tiene una edad de 5 años. De este tiempo, 2 años correspondería a reposar en barrica y los otros 3 en botella. En el caso de los blancos y rosados, el envejecimiento total debe llegar a los 48 meses.

En esta diferenciación siempre ha habido cierta controversia, ya que puede haber falta de acuerdo a la hora de establecer ciertos criterios. Es por ello que algunas características podrían variar un poco dependiendo de cada Consejo Regulador de Denominaciones de Origen.

Como consumidor, si vas a elegir un vino y quieres saber a cuál de estas categorías pertenece, basta con mirar la etiqueta de la botella donde se mostrará dicha información.

Fuente: GranFeudo

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