Consejos para organizar tu primera degustación de vinos

Vinos 11/02/2017
Aprender de vinos puede ser tan entretenido como educativo. Nuestros sentidos están todo el día despiertos y ávidos de captar colores, texturas, sabores y aromas, por eso te invito a sumergirte en el mundo del vino a través de tus sentidos.
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El vino es uno de esos alimentos que llaman a atención, atrapan y hasta enamoran. Tiene algo mágico que cuando uno aprende a disfrutarlo, ese aprendizaje despierta la sed del conocimiento.

El vino ha acompañado al hombre durante milenios, ha servido como alimento, como bebida y por supuesto, como conector social. Todas estas funciones se pueden unir bajo el concepto: Degustación de Vinos.

Para ingresar a este mundo solo basta con tomar la decisión, definir un concepto y entusiasmar a amigos y amigas a sumarse a tu primera degustación de vinos.

Degustar significa digerir un alimento con la intensión de captar sus sabores y aromas, interpretarlos para poder transmitirlos.

En este acto trabajan todos nuestros sentidos, preferentemente en el siguiente orden, Vista, Nariz, Gusto, Tacto y Sonido.

Los ojos en el vino: Lo primero que vemos es el color, brillo, limpidez o turbiedad. Toda esta información brinda una descripción inicial. Por ejemplo si el vino es tinto, pero un tinto rojo teja, te indica que el vino está evolucionado, que no es tan joven o que no está en buen estado. Si el vino es amarillo verdoso y brillante, te hablará de un vino joven y sano.

La nariz en la copa: El sentido del olfato es uno de los sentidos más desarrollado que poseemos. El humano es capaz de detectar millones de aromas, aunque muchas veces le cueste identificarlo. Como nos resulta difícil separar cada molécula aromática en nuestra nariz y más aún recordar su nombre científico, lo que hemos aprendido es a relacionarlo con algún aroma conocido. De ahí por ejemplo que digamos que un Sauvignon blanc huele a pis de gato, o que un chardonnay huele a manzana o a pera.

El ejercicio será más de memoria que de olfacción, ya que oler olemos. Lo que nos cuesta es identificar claramente los aromas.

Un buen ejercicio es oler todo lo que se nos cruce en el camino, ir a una verdulería y oler la albahaca, los hongos o un melón.

 

El vino en tu boca: Luego de observar el vino, de olerlo viene la mejor parte, el degustarlo en boca. No se trata de beberlo solamente, sino de beberlo prestándole atención, sentir como ingresa a la boca, su dulzura o su ausencia, su textura delicada o rugosa, su calidez por un lado o su acidez por la otra.

El balance de un vino se traduce en su elegancia

 

Un ejercicio útil y divertido es beber un sorbo de vino, mantenerlo en la boca e incorporar un poco de aire. Esto provocará un burbujeo que liberará moléculas aromáticas que te permitirán sentir los aromas por la vía retronasal.

Una vez que usamos la vista, el olfato, el gusto y el tacto, solo queda por usar el oido. Esta puede ser la parte más divertida, la que te señala que no estás solo, la que muestra al vino como el pegamento social, es el momento del brindis. Un simple Chin Chin despierta la alegría de compartir, la excusa para festejar y libera una especie de buena energía que invita a seguir disfrutando

Beber vino, es más que beber, es alimentarse, es disfrutar, es compartir.

Los invito a que organicen su primera degustación de vinos y para ello les dejo unos simples consejo.

Definan el estilo o tema: por ejemplo puede ser degustación de vinos blancos o tintos o espumosos, o algo más específico, degustación de Cabernets Sauvignon o de Malbecs.

Elijan un rango de precios: no partiendo de lo más caro, sino del precio de un vino que beberían un domingo.

Asígnenle un vino a cada uno de sus amigos bajo el criterio definido o hágase cargo, compre todo junto y divida los gastos teniendo en cuenta de no abusar del bolsillo de sus invitados.

Compre unas botellas de agua, porque no se olviden que esto se trata de aprender y de pasarla bien, no de emborracharse. Y compren algo de comer para que no les vaya a caer mal beber con el estómago vacío.

Espero haberles despertado la sed de degustar vinos y que este fin de semana organicen su primera degustación, porque no hay primera sin segunda.

Fuente: http://www.mdzol.com/

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