¿A qué sabe el vino blanco?

Los vinos blancos presentan una variedad de matices muy amplia. Vamos a clasificarlos.
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Los vinos blancos se definen técnicamente como aquellos vinos hechos bien de uvas blancas, o bien de tintas que no hayan macerado con los hollejos, por ejemplo 'blanc de noirs' un tipo de vino blanco que se elabora con uvas tintas.

Aunque se denomina vino blanco, en realidad no es blanco. El color del vino blanco se muestra desde amarillos pálidos hasta los prácticamente anaranjados. Sus tonalidades están muy influenciadas por la interacción de algunos flavonoides, carotenoides y taninos no pigmentados. Los vinos blancos toman todos los matices del espectro del amarillo; desde los muy pálidos, pasando por los que tienen reflejos verdosos, hasta aquellos ligeramente oxidados y anaranjados.

Como curiosidad, algunos vinos elaborados exclusivamente con uvas blancas pueden incluso exhibir colores que van del ámbar al caoba, por lo que no serían considerados como tales (en particular, vinos fuertemente oxidados y generosos, y/o producidos con uvas pasas, tales como el oloroso o el PX).

En cuanto a la elaboración, los blancos son normalmente despojados de hollejos, escobajo y pepitas, para que no maceren y se evite así la extracción de polifenoles amargos y fácilmente oxidables.

Aunque, al contrario de lo que se piensa, algunos blancos pueden llegar a vinificarse de manera muy parecida a los tintos, en contacto con sus hollejos antes de la fermentación (maceración pelicular) o también durante o después (vino naranja), para obtener mayor complejidad aromática y sápida.

En general, y al igual que los tintos, la mayoría de los blancos se pueden diferenciar por: la uva (variedad empleada, uvas con botritis, vendimia tardía, uvas agraces —vinos verdes—, etc.), los niveles de azúcar residual (seco, semidulce o dulce), las peculiaridades de la elaboración (fermentación en barrica, generoso, maceración pelicular, espumoso, 'sobre lías', 'blanc de noirs', etc.), o por sus técnicas de crianza (oxidativa en barrica, inerte en depósitos, etc.).

Los vinos blancos presentan una variedad de matices muy amplia. Vamos a clasificarlos en cuatro grandes grupos:

1.- Ligeros y Secos.
Son vinos jóvenes que no pasan por barrica. Son pobres en azúcares residuales y extractos (la sustancia o cuerpo del vino). Este tipo de vinos se sirven ligeramente fríos, para tomar solos, con aperitivos o comidas ligeras.

2.- Secos y amplios.
Son vinos con mayor concentración de extractos y, a pesar de ser 'secos', poseen el sabor dulce de la fruta madura. Suelen envejecer en botella y en algunos casos en barrica.

3.- Semisecos.
Son vinos aromáticos que suelen embotellarse sin dejar que todo el azúcar transforme en alcohol. Acompañan muy bien platos menos consistentes (platos fríos, pescados, arroz y pastas ligeras,...)

4.- Dulces.
Son vinos con una alta concentración de azúcares y extractos, lo que les confiere su carácter de complejos.

No obstante, los vinos blancos como ya se ha mencionado presentan una gran variedad de matices y pueden generarse grandes diferencias en la forma de elaboración. El rioja blanco tradicional se cría en barrica lo que le confiere su característico cuerpo, aroma a vainilla y sabor dulce (fruta madura).

Fuente: Vinetur

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