Vinos de Garaje: La gran esperanza vinícola

Noticias 19/09/2016
Un movimiento que crece día a día
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La gran esperanza vinícola.

Actualmente, los procedimientos industriales, y los avances químicos, permiten corregir fallos en los vinos. Un vino recogido con hojas, polvo, insectos, podredumbre, puede ser estabilizado y resultar agradable a los sentidos con la manipulación y aditivos químicos correspondientes.

No obstante, si se aplica manipulación en exceso, al final se nota; un abuso de los cultivos azufrados evitará plagas pero hará que el vino resultante contenga demasiado azufre, en ocasiones, incluso para el paladar. Un sistema de riego intensivo, puede aumentar significativamente la producción pero acaba diluyendo su intensidad y personalidad.

Los "garajistas", como así se les conoce, o productores de Vinos de Garaje, huyen de ese segmento y se empeñan en elaborar vinos auténticos, cuidados desde el cultivo de la uva, recogidos con mimo y limpieza, vinificando con procedimientos que respetan las características de cada uva y cada añada.

Esta forma de trabajar, de concebir la vida,  permite disfrutar de gran riqueza de aromas, cuerpo y sabores, con un grado de salubridad muy por encima de la media.
Así son los Vinos de Garaje, unos vinos de producción muy limitada; no es extraño ver microbodegas con menos de 1.000 botellas de producción al año. Vinos muy exclusivos en su mayoría, y realizados con gran pasión.

El vino  de garaje es representativo de una zona.

Se trata de conjugar la fidelidad al producto que permiten los procedimientos tradicionales, pero sin escatimar en medios (depósitos de los mejores materiales, barricas de los mejores robles, sistemas de limpieza ecológicos para las zonas de elaboración, etc), siempre que permitan a la uva expresarse y demostrar todo su potencial.

Este tipo de vinos consigue reflejar las cualidades representativas (climatología, mineralidad del suelo, carácter de la uva...), de una comarca determinada, e incluso en ocasiones, de una parcela concreta.

El comienzo del movimiento garajista.

Todo comienza en el año 1.989, cuando Jean-Luc Thunevin compra poco más de media hectárea de viñedo en Saint-Emilion, en la región de Burdeos (Francia). En apenas 3 años logró que su vino superara en precio a los Grand Crus franceses.

Jean-Luc Thunevin. Fuente: sommeliers-international.com

¿Qué fue lo que hizo triunfar a este Disc Jockey de barrio reconvertido a enólogo? Sencillamente, un cambio total de concepto: olvidarse de todos los tópicos asociados a los vinos franceses reputados (historia, vínculos aristrocráticos, grandes vólúmenes de producción, chataux con sus viñedos....), y apostar por ideas novedosas, pero que encajaban muy bien con el vino de calidad: uvas muy maduras, uso de madera nueva,producciones mínimas, ultra-cuidado de la viña.

Toda la elaboración la llevó a cabo en el cobertizo que le prestó un amigo, de ahí el icono del garaje como símbolo de esta forma de entender el vino.

Tras el éxito de Jean-Luc se sumaron garajistas de todo el mundo y el movimiento se extendió como la pólvora.

Actualmente Thunevin se ha alejado un poco de su idea originaria, cultivando viñedos de más de 10 hectáreas, pero sigue haciendo vinos de mucha calidad y reconocidos mundialmente.

El garajista por dentro.

Detrás de un elaborador de Vinos de Garaje nos encontramos a una persona entusiasta, en una continua búsqueda de nobleza y autenticidad en el vino, que respeta el producto desde su cultivo, desde la materia prima, y que controla todo el procedimiento, comenzando en la poda de la cepa y continuando hasta su embotellado final. Anhelan sentirse orgullosos y seguros de la autenticidad de todo el proceso, y ofrecer un valioso y particular caldo a los verdaderos amantes del vino.

Ese es otro tema del que hablaremos otro día, los wine-lovers (amantes del vino), esas personas que disfrutan con sus matices y valoran no sólo el resultado final, sino toda su historia de cultivo y elaboración.

Vinos espectaculares, pero apenas conocidos.

El problema es que no resulta fácil para los entusiastas del vino encontrar los vinazos de los garajistas, ante el actual panorama. Las empresas vinicolas industriales son quienes invierten enormes sumas de dinero en darse a conocer, a diferencia de las muchisimas bodegas pequeñas de tamaño familiar o microbodegas, que se mantienen sin promoción.

Gracias a la buena calidad de sus vinos y reconocimiento mediante el método de boca oreja, a nivel fundamentalmente local, en muchos de los casos, y en otros, vendiéndolos íntegramente fuera de España. Entre ellas hay auténticos tesoros que sólo quienes los encuentran por casualidad, cercanía, o quienes dedican mucho tiempo a ello, pueden disfrutarlos. Son maravillas de la enología, que se encuentran perdidas entre miles de referencias y merecen salir a la luz.....

Fuente: Vinosdegaraje

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