Saber beber

El vino siempre ha sido considerado euforizante, pero rechazamos la alegría ruidosa ligada a la alcoholemia. ¿Quién puede imaginar beber si no se puede degustar lo que se prueba? De esto se trata esta nota, de saber beber.
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Realmente el vino tiene un cierto tipo de aura: evoca la fiesta, el buen humor, momentos gratos, incluso antes de ser descorchado. La botella más fascinante es la del vino efervescente, ésta lleva una promesa de alegría: el ruido del corcho al saltar, el gas que explota y derrama la espuma, la copa con esas burbujas que no cesan.  Pero una cosa es tomar por sed y otra muy distinta es saber beber.

Emily Penaud, enólogo de renombre, cita en su libro Descubrir el gusto del Vino: “Cuando cates no observes la botella; sumérgete en ti mismo para ver cómo nacen tus sensaciones y cómo se forman tus impresiones.”  El vino se conoce, a través del análisis olfativo y gustativo detallado. Generalmente es más fácil reconocer un vino que describirlo o explicar por qué se lo reconoce.

Saber beber implica darle al producto las condiciones propicias para poder catarlo. Un vino premium servido en una vaso de vidrio grueso nos costará trabajo apreciarlo, mientras un vino corriente se sobreestimará cuando está servido en una copa de cristal. Otórguese la oportunidad de beber sus vinos en copas adecuadas, preferentemente cristal de calidad.

Cuando se observa una copa de vino, después de haber realizado varios movimientos giratorios, la vista se siente atraída por el goteo que cae lentamente a lo largo de la copa. Son las lágrimas que también son llamadas piernas o arcos. Cuanto más elevada es la concentración de alcohol, más abundantes son las lágrimas. Otro criterio que debemos conocer es sobre el color. La intensidad colorante de un vino no es un criterio de calidad, pero informa sobre la estructura del vino.  El color y la cantidad de taninos van, generalmente a la par en vinos tintos. Si el color es intenso, es, casi seguro, que el vino tendrá cuerpo y será rico en expresión tánica. El matiz del color nos indica sobre todo, su grado de evolución y su edad.

Pasemos a hacer mención a un aspecto que los expertos conceden mucha importancia, se trata de la persistencia aromática. Los términos perfume, aroma y bouquet designan el olor agradable que desprende el vino. Para cada uno de nosotros será un buen vino, cuando éste nos sorprenda con sus cualidades de intensidad aromática. Cuando tengamos la necesidad de sumergirnos una y otra vez en la copa, ese será nuestro mejor vino. Es lo que hace el encanto inimitable de las grandes cosas, haciendo olvidar las experiencias vividas anteriormente.

Para finalizar nuestro relato de saber beber, nos debemos referir al arte de atemperar los vinos Con los medios actuales puede que sea más fácil enfriar los vinos en su punto exacto de degustación. Lo que nos interesa transmitir es que el producto tiene una temperatura óptima donde expresa todas sus virtudes, bastará con leer la etiqueta para darle al producto la relevancia que merece.

Como señalamos el vino, es sinónimo de alegría. Evoca el disfrute, beba para deleitar los sentidos.

Fuente : Bodega Vistalba

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