Los clones de malbec realizados en Argentina

Noticias 20/05/2016
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vinotinto

A partir de los años 90 el INTA realizó una selección clonal con objetivos productivos y también sanitarios. De esa selección se lograron varios clones, entre ellos Mb 9 INTA, Mb 12 INTA, Mb 18 INTA y Mb 27 INTA que llegaron a la etapa de multiplicación en 2011, pero que no se consiguen en los viveros en forma comercial.

También el vivero Mercier de Mendoza desarrolló una selección clonal. Como resultado se obtuvieron, a partir de 2010, clones como el 136, 501, 505, 506 y 713. Este último es el que se puede conseguir en forma comercial. También otras empresas desarrollaron sus selecciones clonales entre las que se destacan Catena y Tempus Alba.

En algunos casos se refiere a los clones, especialmente los extranjeros como Cot, como si se tratara de una variedad diferente del malbec local o de selecciones de Argentina.

Eso es un error pues es la misma variedad. Así lo pude reconfirmar esta semana con el reconocido ampelógrafo francés Jean Michel Boursiquot, (titular de la cátedra de Viticultura y del Master en Viticultura & Enología de l'Ecole National Superieur d'Agronomie de Montpellier en Francia), quien me confirmó que luego de los análisis genéticos de las muestras tomadas en 1989, 2003 y 2014 de material local, el malbec argentino y el cot francés son exactamente el mismo cepaje, pero coincidió que, al igual que en el caso del pinot noir, hay grandes diferencias entre las distintas selecciones y también los clones.

Sin embargo, es importante destacar que la riqueza genética del material local es enorme y mayor que la de su lugar de origen, pues ese malbec llegó a la Argentina antes de la Filoxera en Francia y nuestra población llegó a ser 10 veces mayor en Argentina 

¿Qué hacer con el malbec desde el punto de vista de la selección?

Desde los organismos especializados como INTA, Facultad de Ciencias Agrarias, etc deberíamos continuar con la selección, pues tanto las técnicas como el descubrimiento de nuevas poblaciones y también los objetivos de la selección progresan y evolucionan. Se podrá lograr así material de mejor productividad o de mejores características enológicas.

Desde aromas, calidad y cantidad de polifenoles, elegancia o concentración, mayor o menor cantidad de azúcares y acidez, etc. Tanto las nuevas zonas de cultivo, la altitud, tipos de suelo y el cambio climático nos imponen necesidades diferentes y para ello requeriremos de plantas diferentes. Por ello es fundamental continuar con la investigación y la obtención de nuevas selecciones. 

¿Qué malbec elegir?

En primer lugar debemos saber que el productor que decide plantar un viñedo se confronta a una inversión enorme y de un retorno a largo plazo. Por ello deberá tener muy en cuenta el objetivo del viñedo que está por plantar. Es decir, si es producir uvas para vinos varietales de buen color, aromas frutados y volumen medio o vinos más exclusivos, concentrados, intensos, etc. Tener en cuenta el lugar, es decir zona, suelos, calidad y cantidad de agua de riego, sistema de riego, etc. Con estos datos podrá decidir el uso o no de portainjertos resistentes a Filoxera y nematodos. Finalmente, seleccionar qué selección de malbec utilizar.

Hemos visto cómo, en muchas ocasiones erróneamente, se presta especial atención a la estructura del viñedo, es decir al sistema de conducción, madera, alambres, sistemas de riego, etc. y después se eligen plantas de calidad media a baja o, lo que es peor, se hace sólo referencia a la variedad pero sin conocer el origen del material ni sus cualidades enológicas. No basta con saber que es malbec; necesitamos saber su potencial de producción y la calidad de los vinos que podremos obtener. 

Así, para viñedos ubicados en zonas más bajas en altitud, de suelos más ricos y profundos donde se busque obtener producciones más importantes en cantidad se puede recurrir a material de selección clonal tanto local como importado. Los productores en estas zonas necesitan obtener viñedos homogéneos de buenas características enológicas pero especialmente buena productividad o rendimiento, pues es la única forma de conseguir la rentabilidad suficiente.

Siempre, de ser posible, se recomienda cultivar más de un clon, pero nunca mezclados ya que pueden tener diferentes requerimientos, épocas de madurez, etc. Por encima de ciertos rendimientos elevados, (más de 12 a 14.000 Kg / Ha), los clones suelen tener mejores características que las selecciones masales.

Para viñedos ubicados en zonas de mayor altitud, suelos más pobres, pedregosos y especialmente cuando los objetivos cualitativos son mayores y el vino obtenido podrá tener mayor valor, debemos apuntar a aquel material que nos asegure las mejores características enológicas, tanto en color, aromas como en la cantidad y elegancia de sus taninos. En ese caso lo más recomendable, luego de decidir el uso o no de portainjertos y de ellos el más adecuado, es recurrir a selecciones masales locales reconocidas y de calidad de vinos comprobada. Se recomienda plantar más de una selección en parcelas separadas. 

Recordar que el uso de un portainjerto adecuado nos asegura no tener problemas frente a Filoxera y nematodos, no confiere un vigor excesivo, puede economizar agua y nos permite obtener viñedos más homogéneos. También tener en cuenta que, para estos viñedos, recurrir a densidades de plantación más elevadas garantiza mejor calidad y cantidad de uva pues la exploración de las raíces es más eficiente y cada planta produce menor cantidad de uva manteniendo la productividad por hectárea.

Fuente: Los Andes

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