Muestreo de Uvas

Su realización.
TrabajoCampo

La muestra recogida debe ser representativa de toda la parcela en estudio, de forma que los granos que la forman tengan una composición lo más parecida posible a la que obtendríamos si extrajéramos el mosto de todas las uvas de la parcela en ese mismo momento.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que no todas las variedades maduran a la vez, ni tampoco en todas las zonas se tienen las mismas fechas de vendimia. Por otro lado, los trabajos efectuados en el viñedo (riegos, fertilizaciones, deshojados y aclareos principalmente) pueden influir en la evolución de la uva. Por estas razones, el número de controles de madurez a realizar depende de la cantidad de viñedos homogéneos que tengamos (siempre que su superficie sea menor de una hectárea), de las diferentes variedades plantadas, e incluso, de las zonas con diferencias en su cultivo.

Lo más habitual es realizar el muestro recogiendo uvas de:
- Todo el viñedo.
- Cepas sanas, de vigor medio.
- Racimos en todas las orientaciones de la cepa (norte, sur, este y oeste) y posición en el sarmiento (inferior/superior).
- Todas las posiciones posibles en el racimo (exterior/interior, hombro/punta).

El muestreo se realiza en zig-zag por las calles del viñedo,toando así uvas de ambas caras de las líneas de cultivo, tras excluir los bordes de la finca. Se toman al azar de una a tres bayas enteras por punto de muestreo, de racimos situados a distintas alturas y en distintas posiciones, y a razón de 2 granos de los hombros por 1 de la punta. No se tiene en cuenta si están verdes o podridos salvo que se vaya a realizar selección de la uva durante la vendimia o en su recepción en bodega.

Sin embargo, hay ocasiones en que las cepas sobre las que se realizan los muestreos son siempre las mismas, de 20 a 40 por viñedo. En este caso, se eligen plantas sanas, con un vigor y producción medios constatados durante varios años, y repartidas homogéneamente en la finca. A veces también se aumenta el número de bayas cogidas por racimo.

El tamaño de la muestra debe ser suficiente para realizar los análisis posteriores, lo que suele conseguirse con 100 granos de uva. Sin embargo, si se quiere controlar la madurez fenólica, deben recogerse 200-400 bayas, ya que la acumulación de los compuestos fenólicos es mucho más heterogénea que la de azúcares o ácidos.

La recogida de muestras se realizará siempre a la misma hora, evitando en lo posible el rocío y las horas calurosas del mediodía. Las uvas se meterán en un recipiente o bolsa limpia y se llevarán inmediatamente al laboratorio para efectuar los análisis.

Al hablar de un seguimiento, nos estamos refiriendo a sucesivos análisis realizados en un mismo viñedo.

Los controles de madurez comienzan varias semanas antes de la vendimia,  repitiéndose cada 7-10 días. Según se acerca este momento la frecuencia aumenta hasta los 2-4 días.

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